El borrador de los presupuestos del Gobierno de Navarra para el año 2017 refleja un aumento del 79% dedicado a la investigación biosanitaria (pública y privada). Va en sintonía, con matices, con lo que hemos expresado en otras ocasiones en referencia a la consideración de la investigación pública en biomedicina como sector estratégico para Navarra y, en cierta manera, con la estrategia de especialización inteligente para Navarra. El centro público de investigación biomédica Navarrabiomed y la UPNA son ejemplos de incipiente dignificación de la investigación pública por parte de los grupos políticos del cambio en el parlamento de Navarra.

La construcción del edificio de Navarrabiomed costó 18,11 millones de euros, de los cuales 7,81 millones los aportó la Unión Europea en forma de fondos FEDER. Algunas sombras han acompañado a la primera andadura de Navarrabiomed. El presupuesto inicial de las obras del centro se desvió al alza un 10% (1,8 millones de euros) y el resultado final fuera un edificio con calificación energética “G” (la menos eficiente de las existentes), ejemplo del desprecio por el medio ambiente del anterior gobierno. También se pusieron en riesgo los fondos FEDER recibidos (7,81 millones), que fueron vinculados al compromiso de dedicar el centro de forma exclusiva a investigación. Actualmente, a consecuencia de la práctica dinamitadora de lo público del anterior gobierno de UPN, la superficie dedicada a este fin es del 34% siendo el resto ocupado por el Laboratorio Unificado de Navarra (LUNA, fuera de su ubicación original) y el almacén (autorizado por la UE). Por otro lado, a nivel funcional aún no existe un plan estratégico de investigación pública asociado a criterios de funcionamiento y a un plan de uso de las instalaciones, tal y como denuncia la Cámara de Comptos
Desde hace año y medio se han abierto algunos claros en el horizonte.

El laboratorio LUNA encontrará acomodo en otra localización permitiendo dedicar la superficie ocupada enteramente para investigación. Durante el nuevo año verá la luz un plan estratégico en investigación sanitaria en el que se ha trabajado intensamente. Los nuevos presupuestos aumentan los fondos dedicados a la investigación biomédica. Se han creado nuevos espacios de colaboración entre Navarrabiomed y la UPNA, lo que enriquecerá intelectualmente las investigaciones de ambas entidades con visiones de ámbitos académicos diferentes y sinérgicos.

Además de estos claros que empiezan a atisbarse, y que aún deben consolidarse, hay otros de carácter más intangible pero que los buenos gestores saben que son la base del progreso de las organizaciones. La incertidumbre laboral ha disminuido en Navarrabiomed, existe un compromiso para afianzar plazas, el ambiente de trabajo mejora, la actividad investigadora interesa cada vez más al personal sanitario de la sanidad navarra, surgen nuevos proyectos científicos y se ha iniciado la colaboración con grupos de la UPNA. Además, también en la UPNA empieza a crecer la sensación de que por fin la sociedad navarra confía en ella, en sus trabajadoras, en su capacidad para desarrollar conocimiento, formación y valor añadido. Aun con partidas presupuestarias insuficientes, el mundo universitario confía en que la apuesta por la universidad pública sea firme y por eso su personal se muestra más audaz y se siente animado a apostar por nuevos proyectos. Algo se está moviendo en la UPNA ahora que la sociedad vuelve sus ojos hacia esta universidad.

No todo está hecho, ni mucho menos. Todavía es necesario interiorizar que la investigación no funciona bien con los cortos plazos y precisa de una perspectiva plurianual o, de lo contrario, se convierte en un derroche inútil de recursos. Deben existir procesos de participación de base de las profesionales sanitarias e investigadoras en la elaboración del plan estratégico de investigación biomédica que se está elaborando. Debe aumentar la transparencia en las convocatorias de proyectos de investigación financiados por el Departamento de Salud. Debe desbloquearse el desarrollo del instituto de investigación sanitaria de Navarra, IdiSNA. A pesar de la incorporación de la UPNA al patronato del instituto, los avances han sido insuficientes y todavía deben darse pasos inequívocos de recuperación para lo público de la toma de decisiones en el IdiSNA. Para ello es imprescindible que la dirección científica sea nombrada por el Departamento de Salud a partir, por ejemplo, de una terna propuesta por el Comité de Investigación del Sistema Navarro de Salud – Osasunbidea y no depender de una empresa/fundación privada como es el caso de la Universidad de Navarra.

Además deben reordenarse las áreas del Instituto de forma paritaria dado que actualmente solo tres de las nueve áreas actuales están presididas por personal perteneciente a centros públicos. Estos cambios son necesarios para que la estrategia científica en biomedicina en Navarra sea diseñada desde lo público, como parece razonable y ocurre en todas las comunidades autónomas. También debe potenciarse la colaboración entre las y los profesionales y departamentos de la UPNA y el Instituto de Salud pública, la Atención Primaria, Salud Mental y los centros hospitalarios comarcales, grandes olvidados a la hora de alentar y financiar proyectos de investigación.

A pesar de las sombras que todavía son críticas en su despegue y evolución, algo está cambiando en la investigación pública en Navarra. Están volviendo la ilusión y los proyectos, se están generando dinámicas de confianza institucional y de colaboración entre grupos de investigación de Navarrabiomed y la UPNA y la sociedad está volviendo sus ojos hacia un talento hasta ahora poco conocido y reconocido. Aún es insuficiente, y queda muchísimo por recorrer y por eso desde Podemos – Ahal Dugu mantendremos la tensión, la alerta y las propuestas. Para desandar los atajos que nunca debieron tomarse, para apoyar, exigir y valorar a nuestras instituciones públicas y para aprovechar para el bien común todo el talento presente en Navarra.

Tere Sáez Barrao, parlamentaria de Podemos Ahal Dugu