Está claro que los objetivos iniciales del Proyecto han ido variando con el tiempo. Si en un principio se consideraba necesario para abastecer de agua de boca a Zaragoza, a día de hoy, la capital maña tiene garantizado el suministro, sin necesidad de ampliar el volumen del embalse de Yesa.

Otro objetivo era poner en regadío unas 48.000 Ha en Bardenas y la Comarca de Cinco Villas, (rebajadas por el Plan Nacional de Regadíos del Partido Popular de Aznar, a 6.045 Ha hasta el año 2008 y un máximo de 9.918 Ha en un horizonte sin determinar), además de generar electricidad mediante la construcción de dos centrales hidroeléctricas con unos 89 MW de potencia instalada. En la actualidad estos planes están claramente superados por la realidad.

La principal amenaza que afecta a esta obra, la inestabilidad de las laderas, sobre todo de las que soportan los estribos de la nueva presa (adosada a la actual), se ha convertido en el principal argumento a favor de la misma. Así, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha pasado de minimizar el riesgo existente, visualizado en forma de deslizamientos y en el desalojo de las dos urbanizaciones asentadas en la ladera derecha, a reconocer el riesgo, pero de una forma implícita, al manifestar en sus informes que la construcción de la presa dará mayor estabilidad a la zona, reconociendo de esa manera los importantes problemas geotécnicos que han tenido que arrastrar los ingenieros y que, en parte, pero sólo en parte, explican el fuerte desvío presupuestario (se estima en cuatro veces lo presupuestado, de concluir las obras en el verano de 2017).

El geólogo de la Universidad de Navarra Antonio Aretxabala, dejó claro en una reciente Comisión del Parlamento de Navarra, que son las laderas las que deben soportar a las presas y no al revés. A su entender, si la nueva presa es solo un contrafuerte de la actual, se debería reconocer como tal.

El Doctor de Ciencias físicas, Pedro Arrojo, un gran experto en temas de agua, en la misma Comisión manifestó las dudas que le suscitaba el rellenado del embalse, desde su capacidad máxima actual, 470 Hm3, a los más de 1.000 Hm3 que tendría con el recrecimiento. En conversaciones mantenidas con otros expertos conocedores de la obra, los cuales declinaban hacer estas declaraciones en público, no llenarían el embalse con más de 400 Hm3.

Además, mostró a los y las Parlamentarios/as un sistema alternativo al recrecimiento consistente en una cascada de embalses, de diferente tamaño y eficiencia, que se construirían alrededor de la línea que marca el Canal de las Bardenas. Este sistema, por su modularidad, se muestra más sostenible, pues permite realizar las infraestructuras en función de las disponibilidades presupuestarias y de la rentabilidad social de los proyectos.

Sin embargo, hay un punto del Proyecto inicial del Recrecimiento de Yesa que es de rabiosa actualidad. Esta ampliación servía de excusa para futuros trasvases a otras Cuencas deficitarias. Hoy, la aprobación del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro plantea la construcción de 56 nuevos embalses y la puesta en Regadío para un horizonte de 6 años (hasta 2021) de 465.000 Ha.

Desde la Comunidad de Murcia y de la Valenciana, se anima a un Gobierno todavía en funciones, para que apruebe un Plan Hidrológico Nacional, cuyo principal motivo sería trasvasar el agua “sobrante” de las Cuencas del Ebro, Duero y Tajo, en un ejercicio de “solidaridad” intercuencas, al sediento Sureste. Exactamente el mismo discurso de inicios del 2000 del PHN de Aznár y CIU.

De fondo, como siempre, la cofradía del cemento y la “mercantilización” de los derechos concesionales del agua, lo que en palabras de Pedro Arrojo significa su privatización.

Las movilizaciones ciudadanas promovidas por asociaciones como Yesa+No o río Aragón, en contra, como lo está Podemos-Ahal Dugu, del Proyecto de recrecimiento, se suman a las que tienen lugar “aguas abajo”, como la recientemente celebrada en Tortosa (7 de Febrero), donde 50.000 personas se manifestaron contra el Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro ante la amenaza que representa para la pervivencia del Delta del Ebro.

Rubén Velasco, parlamentario de Podemos Ahal Dugu