He firmado este manifiesto “Murallas y recintos: No es la Europa en la que queremos vivir”, iniciativa de grupos feministas italianos, como un primer paso para aunar esfuerzos en defensa de las personas migrantes y refugiadas frente a las políticas europeas.

En Europa se están multiplicando los alambres de espinos, las murallas, los recintos. El éxodo de las y los migrantes se está convirtiendo en una verdadera ruta de guerra llena de minas no solamente metafóricas sino también concretas y reales; y de elementos simbólicos que dan escalofríos: los números dibujados en los brazos, o la acogida en los campos de Buchenwald. Los recorridos del éxodo están cambiando, ahora en el punto de mira está el éxodo por tierra en los Balcanes, pero todavía continúan los viajes y los muertos por la vía marítima. Hay prófugos que mueren electrocutados en Calais intentando trepar la red que impide la entrada al Reino Unido, personas gravemente heridas en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.

Junto a muchas otras redes de mujeres, creemos que es necesario resaltar otro tipo de política sobre la inmigración, otro tipo de acogida:

1. La comunidad internacional tiene el deber de garantizar rutas de viaje seguras para todas y todos los solicitantes de asilo. Especialmente con el control por parte de las organizaciones humanitarias de la situación de las mujeres en los campos de refugiados en Libia y en los lugares donde sufren violencia.

2. La acogida tiene que ser garantizada a todas y todos los inmigrantes, también a los llamados “económicos”, que arriesgan sus vidas huyendo de condiciones insostenibles debido a los cambios climáticos y a la responsabilidad de las potencias occidentales y neocoloniales (desertificación, sequia, land grabbing, acaparamiento de recursos, aumento de los precios de las materias primas….).

3. No existen “clandestin@s”, solo personas que huyen del hambre y de las guerras, sin ninguna intención de esconderse. Esta deformación del lenguaje es inaceptable.

4. Siguiendo el ejemplo de las “ciudades refugio” promovidas por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, es necesario garantizar a las personas refugiadas una digna acogida, incluyéndolas en las comunidades sin relegarlas en campos separados donde permanecerían “extranjeros” para siempre.

Aquellas mujeres y aquellos hombres huyendo, entran a formar parte de la realidad de nuestro mundo, sus cuerpos podrían ser los nuestros, sus hijas e hijos podrían ser nuestros hijos, podríamos sentir el mismo frío, el mismo miedo, la misma hambre.


¿Qué significa entonces para nosotras ser ciudadanas europeas? ¿Qué representan para nosotras las fronteras en relación al derecho a la vida? “Primum vivere”: es el desafío que muchísimas mujeres lanzaron en el encuentro de Paestum. Una Europa repleta de lógicas carcelarias y fronteras no es el lugar en el que queremos vivir.

Somos conscientes que detrás del rechazo a las y los inmigrantes está el rechazo hacia lo diferente, basado en la ideología patriarcal que ha creado las jerarquías entre los seres humanos, determinando la superioridad del uno sobre el otro: blanco-negro, norte-sur, y ante todo entre masculino-femenino….En el mundo político sólo algunos parecen comprender lo que está de verdad en juego, la metamorfosis profunda e imparable que las personas inmigrantes están llevando a cabo, un cambio que transformará pensamientos, prácticas, reglas de convivencia. Se trata de superar el miedo y el rechazo a lo diferente….Las mujeres saben bien lo que quiere decir esto.

Tenemos que dar un salto evolutivo en nuestra civilización, teniendo presente las palabras – sencillas pero bellísimas – de Hannah Arendt sobre la libertad y el derecho a desplazarse. Los cambios producidos por la globalización, sobre todo en las comunicaciones, han hecho imposible e inaceptable mantener las barreras y las fronteras que separan la humanidad entre quienes tienen derecho a vivir y quienes no lo tienen.

Antiguos y nuevos poderes intentan dejar que ese sistema de dominio sobreviva fortaleciendo las herramientas del patriarcado – armas, guerras, fronteras – contra el avance de un “continente” que huye (casi 60 millones de personas en el mundo), mientras, por otra parte, es cada vez más evidente la necesidad de construir un concepto de ciudadanía que incluya las condiciones concretas y materiales de vida que tienen en común las personas de este planeta, además del reconocimiento de las diferencias individuales y colectivas como riqueza. No es un camino fácil, se trata de hacer un gran trabajo, pero es necesario empezar. El pensamiento y la experiencia de las mujeres podrían contribuir eficazmente, gracias a que históricamente, durante milenios, nuestro género ha debido enfrentarse a la exclusión y al no-reconocimiento.

Creemos que es necesario, además, desarrollar una profunda reflexión para superar las barreras de las reglas del sistema patriarcal, que todavía se basan en un concepto de ciudadanía, ligadas a una pertenencia de identidad y un nacionalismo “excluyente”, a cuyas consecuencias estamos asistiendo cada día con el desmoronamiento del significado mismo de Europa.

Animo a firmarlo y a secundar todas la iniciativas de Iruña Ciudad de Acogida para que sea una realidad que esten entre nosotr@s las 300 personas refugiadas que le corresponderían a Navarra, Ya!! Insistiendo en que en el protocolo de acogimiento a personas refugiadas se incluya la perspectiva de género.

No debemos ni podemos quedarnos impasibles ante esta atrocidad. Hay que actuar

Tere Sáez. Técnica de Igualdad. Parlamentaria de Podemos-Ahal Dugu