El Gobierno de Navarra ha presentado su propuesta sobre la Estrategia de Especialización Inteligente para nuestra comunidad. Desde luego el propósito parece loable, algo así como reeditar un nuevo y mejorado “Plan Moderna” para adaptar nuestro desarrollo económico al siglo XXI, porque además de apostar por una política de inversiones con prioridades en la innovación tecnológica, el sector del conocimiento y la búsqueda de accesos a los fondos de la UE, se anuncia un intento de construir una estrategia regional que debe ser “compartida por toda la sociedad”. Y se dice también que la selección de prioridades se hará contando con cuatro sectores: el público, el productivo, el sector del conocimiento y la sociedad civil. No entraré aquí en esta discutible clasificación de categorías.

En la propuesta del ejecutivo se concreta una planificación de acciones enmarcadas en tres órganos: una plataforma estratégica, entendida como órgano de participación y consulta; un comité consultivo y de control; un comité de dirección; y un equipo técnico de coordinación. Se hará primero un diagnóstico y después se implementará la estrategia. Ante todo este planteamiento, desde Podemos-Ahal Dugu queremos rescatar alguna pregunta.

Comenzamos preguntándonos cómo debería ser la propuesta de desarrollo para actualizar a Navarra en el siglo XXI desde un Gobierno del cambio. Hablamos de “desarrollo” en general porque nos parece arriesgado aislar lo económico de una visión integral de desarrollo humano y sostenible, separación que en Podemos-Ahal Dugu no podríamos aceptar y que además se haría en contra de lo que se establece en el Acuerdo Programático que hemos suscrito con otras tres fuerzas políticas, que sustenta y debe ejecutar el actual Gobierno.

También planteamos otras cuestiones que parecen obviarse en la propuesta del Gobierno, y que nos remiten a un debate social de fondo. ¿A qué Europa queremos subirnos con esta iniciativa? ¿A la Europa de la imposición antidemocrática (art. 135 de la C.E.)? ¿La Europa de la insolidaridad y la tragedia con l@s miles y miles de personas refugiadas? ¿La que pretende imponer el TTIP y la falta de control social sobre las multinacionales? ¿La que consiente los escándalos de Volkswagen y las cifras distorsionadas de TRW? ¿O -por el contrario- a la Europa de los pueblos, del conocimiento humano y de la cultura, de la solidaridad y de la búsqueda de un nuevo sistema productivo y social alternativo? ¿Qué modelo de convivencia queremos tomar como referencia para construir la Navarra del SXXI? ¿Tal vez uno que se muestra ya agotado y que parece incapaz de salir de la crisis…?

Hace pocos días se discutía en el Parlamento sobre el modelo industrial y económico de Navarra y sobre la necesidad de adaptar nuestra actividad productiva “a la modernización que exige el mercado” para, se decía…, asegurar así los empleos estables y de calidad. Detrás de ese estribillo se adjuntaba toda una retahíla de clichés habituales en el discurso del pensamiento único imperante (palabra que viene de “imperio”…): “modernización”, “desarrollo”, “industria 4.0”, “cuarta revolución industrial”, etc., etc. Pero se obviaba los modelos de producción y de sociedad implícitos. Y es que a quienes formamos parte de Podemos Ahal-Dugu no se nos escapa que toda estrategia económica, aunque se presente como solo económica, es seguro que esconde más de lo que muestra; conlleva siempre un modelo social y político detrás, al que apunta y hacia el que orienta las decisiones.

Prácticamente todo el sindicalismo europeo alternativo ya está avisando que esta cuarta Revolución Industrial, diseñada y programada desde Alemania, destruirá decenas (si no centenares…) de miles de puestos de trabajo en el continente, en mucha mayor medida que los nuevos sectores y puestos de trabajo que se crearán. Por lo tanto, este plan con potentes medidas de implementación tecnológica solo será aceptable si va acompañado de medidas para una nueva organización del trabajo que tenga como punto central la reducción de las jornadas. De esta manera los beneficios de esta cuarta Revolución Industrial –por primera vez- recaerán sobre el conjunto de la sociedad en forma de una mejora de la calidad de la vida laboral y personal de las y los trabajadores. De lo contrario, si los beneficios solo repercuten en las cuentas patronales y de los especuladores, se creará un problema social de magnitud y consecuencias incalculables.

Así, en Podemos-Ahal Dugu no renunciamos a un plan de bienestar social y modernización económica basado en la sociedad del conocimiento, el I+D+i y la modernización del tejido productivo, pero siempre que ponga el énfasis en reducir las desigualdades, fortalecer los servicios públicos y establecer un nuevo marco de relaciones laborales. Aspiramos, por tanto, a una reflexión de fondo. Queremos hablar de desigualdad, desarrollo local, economía social y solidaria, redistribución, bien común, reparto del trabajo y los empleos, cohesión social o Tercer Sector. Porque también tenemos otra idea de lo que tienen que significar en términos económicos y sociales las palabras como “crecimiento” o “austeridad”, muy distinta de las hoy establecidas política y mediáticamente.

En síntesis, apostamos no por la modernización que exige someterse a esa abstracción que vive por encima del control social y que llamamos “mercados”, sino por la actualización –o normalización- de la sociedad, con la prevalencia del interés de sus grupos y personas, empezando por aquellas a los que “los mercados” excluyen. Consideramos que más allá de formalismos necesitamos garantías, y vemos este momento como una oportunidad excelente para generar un gran debate social, para intentar consensuar un pacto en torno hacia dónde y cómo queremos que Navarra se vaya desplegando.

Creo que fue Saramago quien dijo que los ilusos confunden el conocimiento (que nos hace más productivos a corto plazo), con la sabiduría (que además nos hace también más humanos y nos proyecta al futuro). Ojalá el Gobierno de Navarra consiga sentar las bases para la creación de una Navarra más inteligente y, además, más social y mucho más sabia.

Carlos Couso, Parlamentario de Podemos-Ahal Dugu