Durante los primeros años de la presente crisis global, que de forma intensa sigue afectando a Navarra, se debatió la necesidad de cambiar el modelo productivo. La inversión en conocimiento y en investigación se consideró entonces decisiva como herramienta de progreso. El propio partido político que actualmente ocupa el gobierno de Navarra así lo defendió en campaña electoral.

Una parte fundamental de la investigación es la investigación sanitaria. En los últimos 20 años, y a pesar de que Navarra invierte en I+D+I un 1,8% del PIB (datos de 2014), la investigación sanitaria pública no se ha promovido en nuestros centros y áreas sanitarias y, por tanto, Navarra ha quedado claramente retrasada en relación a otras comunidades autónomas (País Vasco, La Rioja, Cataluña, Madrid, Andalucía, entre otras).

Para que la apuesta por la investigación sanitaria pública en Navarra sea creíble y viable son necesarios algunos requisitos.

En primer lugar, es necesaria la elaboración de un plan científico y económico para el fomento de la investigación sanitaria pública en Navarra en los próximos 10 años que incluya la Atención Primaria, Atención Especializada, Salud Mental y el Instituto de Salud Pública, y que contemple la inclusión de la UPNA.

La financiación de proyectos a través de la convocatoria de Proyectos de Investigación en Ciencias de la Salud es una herramienta válida y útil. Sin embargo, en el anuncio que hace escasos días hizo el Departamento de Salud en relación a la convocatoria para este año, la dotación económica de 500.000 euros es la misma que la del año 2015 y un 13% menos que la dotación que se asignó en el año 2014.

Además, desde Podemos Ahal Dugu ya advertimos sobre la desigual distribución de las ayudas entre el ámbito público y el privado, tanto en número total de proyectos como en cuantía económica total. En el año 2015, de los 21 grupos de investigación financiados, 8 pertenecían a la parte pública mientras que 13 a la parte privada. Solo el 25% de la financiación se dedicó a los grupos de investigación pública. Durante muchos años los gobiernos de UPN han puesto trabas al acceso de financiación pública por parte de los grupos de investigación pública y han facilitado que esa financiación priorizara el fortalecimiento del sector privado. Sin embargo la enorme descompensación (3 a 1) en la distribución de fondos no ha evitado el desarrollo de grupos de alta calidad investigadora en diferentes áreas tanto en Navarrabiomed como en el Complejo Hospitalario de Navarra (CHN) o el Instituto de Salud Pública (ISP), entre otros centros. A pesar de ello, sigue siendo necesario que definitivamente el Gobierno de Navarra apueste por la investigación pública a través de, entre otras herramientas, convocatorias competitivas específicas.

En segundo lugar, otra oportunidad para robustecer la investigación sanitaria pública la representa el compromiso de dirección, gestión y control público del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IdiSNA), al cual los partidos del cambio se comprometieron por escrito a apoyarlo en el acuerdo de gobierno. Desde Podemos Ahal Dugu ya planteamos en noviembre 2015 los requisitos mínimos para que la oportunidad cristalizara: a) Hacer efectivo el voto de calidad por parte del presidente del patronato (titular de la Consejería de Salud) evitando el riesgo de que una organización privada ejerza el veto sobre los objetivos estratégicos y programas científicos del Gobierno de Navarra; b) Designación de la persona directora científica por el presidente del patronato, seleccionado de una terna a propuesta del Comité de Investigación del SNS-Osasunbidea y no como ocurre actualmente que es nombrada por el rector de la Universidad de Navarra (UN) y c) dirección paritaria de áreas científicas entre la parte pública y privada corrigiendo la anomalía actual de que la parte pública presida solamente 3 de las 9 áreas científicas.

Hablando de paridad, creemos que hay que revisar los nombramientos recientemente realizados para el patronato. En marzo 2016 resulta como mínimo chocante que de las 13 personas que forman parte del patronato, solo haya una mujer… Así, ¿como vamos a educar en igualdad?

No debemos olvidar que el propio órgano encargado de la acreditación del IdiSNA, el Instituto Carlos III, mostraba su inquietud sobre las posibilidades de acreditación del centro precisamente por la falta de inversión en el CHN, núcleo básico del Instituto de Investigación Sanitaria según el Real Decreto que los regula (RD 339/2004), toda vez que un organismo privado no puede por sí solo desarrollarlo. De forma clara los auditores de aquel organismo sentenciaban en el informe preceptivo de la reglamentaria pre-auditoría anterior a la solicitud de acreditación: “sería recomendable reforzar los enfoques y apoyo a la investigación en el CHN para garantizar la sostenibilidad del IdiSNA” . O sea, garantizar que la gestión y control del mismo esté en manos públicas, tal y como se establece en el acuerdo de gobierno.

El acuerdo de colaboración para la constitución de este instituto no puede significar en ningún caso que el Gobierno de Navarra supedite sus decisiones estratégicas en investigación sanitaria a ningún agente externo. Es un error que la UPNA siga sin representación en el patronato cuando, además, el Departamento de Salud ha informado recientemente de cambios en su composición.

Desde el pasado mes de enero y mirando por el interés general, el SNS-O asumió de forma progresiva la atención médica de los trabajadores de la UN y de la Clínica Universidad de Navarra (CUN). Ni esta decisión ni la progresiva ausencia de derivación de pacientes de la lista de espera de la sanidad pública a la CUN, debiera dificultar la construcción conjunta del IdiSNA, un proyecto que, pensamos, puede salir más enriquecido con la colaboración privada.

El progreso de Navarra depende de invertir en investigación y conocimiento y de apostar por una investigación sanitaria pública con recursos y de calidad.

Tere Sáez Barrao. Parlamentaria Podemos Ahal Dugu

Marzo 2016