Visitamos Amaiur de la mano de Juantxo Agirre, secretario general de la Sociedad de Ciencias Aranzadi. Hace 11 años comenzó un proyecto de excavaciones arqueológicas que, sin contar con ayudas oficiales ha conseguido dos importantes gestas: descubrirnos un castillo que forma parte de nuestra historia y conseguir un auténtico Auzolan por parte del pueblo y abierto a quien quiera participar. Un auténtico ejemplo que, sin ninguna duda, debería ir acompañado de ayuda oficial.

«El objetivo fundamental desde el punto vista científico en torno al castillo de Amaiur ha sido el poder visualizarlo», nos comenta Agirre. «Durante cerca de 500 años diferentes investigadores de primer orden como Arturo Kanpion o Jose María Jimeno Jurío han escrito sobre esto. Pero no lo visualizábamos, no sabíamos cuántas torres tenían, qué superficie tenían y desconocíamos los objetos relacionados con la gente que vivía ahí. Lo que ahora nos pide la gente y lo que nos preguntan desde chavales hasta gente mayor es: ¿Y cómo era el castillo, y cómo eran las murallas, y se ve algo?».

El secretario general de la Sociedad de Ciencias de Aranzadi nos comenta que «hasta este momento lo único que habían hecho nuestras generaciones precedentes era poner un hito aquí, un obelisco de piedra, como lo hacen en muchos sitios de Europa para decir que aquí existió aquello y, sin embargo, a principios del s.XXI , con el desarrollo de la arqueología, lo que hemos conseguido es que aquello no era solo un montecico que estaba lleno de avellanos y que tenía un obelisco sino que debajo están los restos de sus murallas, los restos de sus actividades, de las guarniciones que estaban aquí, y todo esto nos ayuda a visualizar este patrimonio que está íntimamente relacionado con el desarrollo histórico que hemos vivido en Navarra. Por eso este yacimiento es muy actual, porque nos habla de los orígenes medievales del Reino de Pamplona y del Reino de Navarra, nos habla de la pérdida de independencia del reino de Navarra, nos habla de las dinámicas internacionales que hay posteriormente entre los reinos de España y de Francia, de las luchas revolucionarias que nos vienen desde París y acabamos con las trincheras y bunkers que se hacen en la época del franquismo. Por todo ello es un lugar muy actual y que transmite mucho hoy en día».

Aguirre nos recuerda que en Navarra «tenemos un patrimonio arqueológico de primer orden y tenemos que ser conscientes de que las instituciones ellas solas no van a poder recuperarlo ni ponerlo en valor. Necesitamos de la gente de los pueblos, de la sociedad para poder recuperarlo y , sobre todo, que se identifiquen con ellos».  En Amaiur, llevan 11 años trabajando en Auzolan y «lo hemos puesto en valor, lo hemos musealizado, y el valor fundamental ha sido el vecindario de Amaiur y todas las personas que han venido a trabajar en las excavaciones arqueológicas y también quienes han venido a musealizarlo y a colocar los paneles» ha asegurado el secretario general. «Durante todo este recorrido de 11 años, normalmente el apoyo que hemos tenido en los yacimientos arqueológicos y en el patrimonio de Navarra ha sido el de los pequeños concejos y el de los ayuntamientos y hemos visto que por parte del gobierno ha habido cierta dejación. Así, no ha habido, como sucede en otros territorios,  convocatoria de subvenciones para grupos de investigación o entes municipales o concejos para que puedan presentarse. No ha habido una política activa que impulse la investigación y las dinámicas locales y Amaiur es un testimonio de que esto funciona, de que además tenemos mucho camino por delante y que del mismo modo que se ha hecho aquí se puede hacer en otros lugares y sobre todo si hay un poco de apoyo por parte el gobierno, encontraremos muchos más resultados» nos explica Agirre.

Por su parte, el diputado Eduardo Santos ha querido «homenajear una forma de hacer y una gente que hace. La cultura no es algo ajeno a todo el mundo sino que hay gente que con su generosidad es capaz de organizarse de manera colectiva y ofrecernos a todos y todas un espacio de sentimientos y de emociones que luego cada uno puede interpretar a su manera. Y por eso es tan importante, más allá de las interpretaciones que uno quiera hacer sobre un lugar concreto. Creemos que hay que apoyar esta forma de hacer, y no solo homenajeando sentidamente el trabajo gratuito sino realmente ofreciendo la ayuda de organismos públicos y las instituciones para estas personas que trabajan con esa profesionalidad y ese rigor, ofreciendo esa generosidad a los demás, y consiguiendo hacer de la cultura algo compartido y algo de todos».

 

 

 

 

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