Con esta carta pretendo aclarar las acusaciones que Laura Venzal y Loreto Garrido han hecho pública sobre unas supuestas declaraciones mías. A continuación se entenderá muy bien porqué digo supuestas, y no reales.

En primer lugar tengo que recordar que se me señala por haber dicho «niñas mimadas» de la Universidad de Navarra que al parecer «chillan porque les quitan los privilegios», y de hacerlo en el pleno, por lo que se pide cuentas ni más ni menos que a la Presidenta del Parlamento. Conviene aclarar que lo que esta parlamentaria dijo sobre “niña mimada”, no fue en el pleno. Fue en una sesión de la comisión de educación del 18 de noviembre a las 12:00 con ocasión de una comparecencia del Consejero de Educación, Sr. Mendoza. Dije exactamente “que no queremos que haya una niña mimada”, en referencia a una Universidad como ente y “ sí queremos que todos los niños y niñas de Navarra estén igualmente mimados desde el 0 a 3 hasta la universidad». El Parlamento dispone de un excelente archivo de vídeo y audio de todas las comisiones, en donde se conoce que no consultaron para tener información de primera mano Laura y Loreto.
Cada una es muy libre de interpretar estas palabras como le parezca, pero no es de recibo sostener que quien esto escribe dijo lo que no dijo, lo que parece especialmente delicado cuando nos referimos al ámbito académico cuya naturaleza debe ser la búsqueda del máximo rigor, de la mayor objetividad y del pensamiento científico.

También desde ese rigor convendría no decir lo que no es. En mi defensa del mimo para todas las personas de Navarra, estoy poniendo en valor el significado del mimo y por tanto del cuidado como elemento central de la política. Mirar a la persona, a sus derechos y mimarla. A todas por igual. Y esto, no es precisamente incorrecto desde la perspectiva de género, la igualdad entre hombres y mujeres y el feminismo. Al revés!

Por otra parte, como técnica de igualdad y parlamentaria de una formación, Podemos-Ahal Dugu que se toma la conquista de la igualdad muy muy en serio, se agradece que en la sociedad Navarra estemos alcanzado ya un nivel de sensibilidad sobre este asunto que pueda hacer disparar nuestros automatismos de alerta. Es muy gratificante comprobar que los años de trabajo han servido para sensibilizar. Las personas universitarias que han firmado esa carta se han fijado en una posible discriminación de las mujeres e inmediatamente, a la luz de los hechos que ellas han interpretado no se si intencionadamente o no, pero si de una forma errónea y precipitada, han alzado su voz a la agenda pública. Esto indica que vamos avanzando, que nuestra sensibilidad social se cultiva y pule. Ese es el camino.

Y en ello hay que seguir, porque en la misma carta tanto Laura como Loreto, cuidan todavía poco un aspecto muy importante en la lucha permanente por la igualdad de sexos, me refiero al lenguaje inclusivo. Se habla de ciudadanos, de alumnos, estudiantes, de navarros, de médicos, arquitectos, abogados, farmacéuticos, ingenieros, siempre con referencia masculina. ¿Y dónde están las alumnas, las ciudadanas, las estudiantes, las navarras, las médicas, arquitectas, abogadas, etc.?

Sí, hay que continuar trabajando desde bien abajo, desde la socialización y la educación, desde el fondo del pensamiento, desde esa figura nada inocente que es el lenguaje y que constituye el instrumento con el que pensamos, vemos el mundo y nos colocamos dentro de él. Por que lo que no se nombra, no existe. Y las mujeres queremos existir y ser tenidas en cuenta. Eso sí, les ruego antes de escribir comprueben lo que están diciendo y apliquen bien los términos que usan. Porque con la igualdad, no se debe jugar. Pero si quieren hablar del tema becas universitarias y de otros asuntos educativos, estoy dispuesta cuando quieran.